
Cuando el clima interrumpe las clases, la educación necesita un plan
Tormentas, inundaciones y olas de calor dejaron sin continuidad escolar a millones de estudiantes en 2025. Pensar la infraestructura también es pensar el aprendizaje.
Una clase suspendida por una tormenta puede parecer un incidente aislado. Cuando el agua ingresa a la escuela, el transporte deja de circular o el calor vuelve difícil permanecer en el aula, esa interrupción también afecta los ritmos de aprendizaje, los vínculos y la organización familiar.
UNICEF calculó que más de 171 millones de estudiantes vieron interrumpida su escolaridad por fenómenos climáticos durante 2025. El análisis reunió información de 106 países y territorios. «Interrupción» abarca situaciones diferentes: cierres, jornadas acortadas, ausencias, daños materiales o cambios temporales de modalidad. No significa que todos esos estudiantes hayan abandonado la escuela.
El dato revela una desigualdad importante: tres de cada cuatro estudiantes afectados vivían en países de ingresos bajos o medios bajos. Allí donde hay menos recursos para reparar edificios, asegurar agua, ofrecer transporte o sostener la enseñanza a distancia, un episodio climático puede extender sus efectos. Por eso, la conversación educativa sobre el clima necesita incluir tanto los contenidos ambientales como las condiciones materiales de las escuelas.
¿Qué puede hacer una comunidad educativa? Antes de una emergencia, conocer los riesgos de su edificio y su barrio, acordar vías claras de comunicación y definir cómo continuarán las actividades. Después, escuchar qué ocurrió con cada grupo: habrá quienes pudieron seguir trabajando y quienes perdieron materiales, conectividad o un espacio tranquilo. Recuperar la continuidad no consiste solamente en «ponerse al día» con temas del programa.
La educación ambiental gana sentido cuando ayuda a observar el entorno cercano. Una investigación escolar sobre sombras, ventilación, drenaje, arbolado o recorridos seguros puede unir ciencias, ciudadanía y cuidado colectivo. No sustituye las inversiones públicas necesarias, pero permite que los estudiantes comprendan el problema y participen en las preguntas.
La escuela enseña sobre el mundo. También necesita estar preparada para lo que sucede en él.
Para conversar
¿Qué interrupciones climáticas conoce nuestra escuela? ¿Existe un plan para sostener el vínculo pedagógico después de ellas?
Fuente
UNICEF, Learning Interrupted: Global Snapshot of Climate-Related School Disruptions in 2025, septiembre de 2026. La estimación reúne eventos y duraciones diferentes; no describe un efecto uniforme en todos los estudiantes.




