
Alfabetización desde la cuna: la propuesta del CONICET
Un equipo liderado por Celia Rosemberg (CONICET) investiga hace décadas cómo se desarrolla el lenguaje en la infancia y diseñó una propuesta de alfabetización temprana que parte de los saberes de cada familia y comunidad. Ya se aplicó en jardines y escuelas —con evaluaciones positivas— y sigue creciendo en varias provincias.
¿De qué se trata?
La clave es considerar que la alfabetización comienza antes de la escolaridad: los primeros balbuceos, los cuentos compartidos y el juego configuran bases de vocabulario, narrativa y atención conjunta. La escuela y el jardín capitalizan lo que las niñas y los niños traen de sus hogares para crear entornos potentes de nuevos aprendizajes. Conicet
Cómo está organizada la propuesta
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Ocho módulos aplicados con alta frecuencia: desarrollo lingüístico y cognitivo, lectura de cuentos, narrativa de experiencias personales, alfabetización familiar, juego y lenguaje, entre otros.
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Enfoque sociocultural: se estudian las interacciones reales en los hogares —incluidas comunidades indígenas— y se diseñan materiales que combinan las formas lingüísticas locales con repertorios nuevos.
Resultados y alcance
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Entre Ríos implementó la propuesta en todos los jardines de 5 años y sumó un programa de alfabetización familiar. Quienes participaron en escuela y hogar mejoraron vocabulario y escritura.
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Se desarrollaron libros y manuales docentes, incluso materiales bilingües (p. ej., qom–español).
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Hubo experiencias con niños tutores (11–13 años) que leen a los más chicos, fortaleciendo la fluidez lectora de ambos.
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Actualmente hay formación con la OEI y equipos técnicos en numerosas provincias (Chaco, Salta, Jujuy, San Juan, Santiago del Estero, Mendoza, Neuquén, PBA, Corrientes, Misiones, entre otras).
Por qué importa para escuelas y familias
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Reduce brechas de origen: no todas las infancias acceden al mismo capital cultural; la propuesta acerca libros, juego y lenguaje desde temprano.
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Integra familia–escuela–comunidad con evidencia local y seguimiento longitudinal (de los 8–18 meses hasta primaria).
Ideas prácticas para tu institución
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Rincón de cuentos circulante: mochilas viajeras con libros y consignas simples para leer en casa.
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Narrativas personales: una vez por semana, cada grupo cuenta “algo que nos pasó” y lo registra en el cuaderno de sala.
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Juego dramático guiado: diseñar escenarios (la casa, la feria) y modelar lenguaje de roles y acuerdos.
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Tardes de familias: talleres breves sobre cómo leer y conversar con bebés y niñas/os pequeños.
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Tutorías entre pares: estudiantes mayores leen en voz alta a los más chicos (biblioteca o patio).
Reflexiones
Alfabetizar temprano no es “escolarizar antes” ni “enseñar a decodificar a los dos años”; es tejer lenguaje, juego y vínculos para que, cuando llegue la primaria, haya vocabulario, narrativa y curiosidad listos para despegar. La investigación del CONICET muestra que la cultura del hogar no es un obstáculo: es el punto de partida para ampliar mundos.
Preguntas para vos
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¿Qué prácticas de lectura y juego ya existen en tu comunidad y cómo podrías potenciarlas desde la escuela?
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Si tuvieras que elegir dos módulos para empezar este trimestre, ¿cuáles serían y por qué?
Enlace al artículo publicado originalmente en Conicet.gov.ar:
Este contenido fue adaptado con fines de divulgación a partir de información publicada en el medio citado. El resumen y las reflexiones aquí presentadas fueron elaboradas de forma original para rosarioeduca.org. Invitamos a leer el contenido completo desde la fuente original.




