
Adicción al teléfono: qué secuelas deja en el cerebro adolescente
La psicoeducadora Stella Maurig advierte sobre los efectos del uso excesivo del celular en adolescentes: puede generar problemas de sueño, ansiedad, depresión, dificultades en la concentración, bajo rendimiento escolar y disminución de la tolerancia.
Estos síntomas reflejan cómo el teléfono —aunque conecta— también puede aislar, entorpecer los procesos mentales y alterar el equilibrio emocional.
Reflexión crítica
En un mundo donde estar conectados es casi una norma básica, estas frases llaman a repensar la calidad de esa conexión. El celular, al volverse omnipresente, impacta no solo la atención y el aprendizaje, sino la formación de la propia identidad emocional.
Este enfoque abre el desafío para educadores y familias de construir espacios donde el adolescente se sienta dueño del aparato, no al revés. Podríamos promover momentos libres de tecnología en los que la atención se ponga en lo real, en lo cercano, en el silencio productivo y el vínculo auténtico.
Preguntas para pensar
-
¿Cómo equilibramos el uso del celular en la vida cotidiana de adolescentes sin demonizarlo ni ignorar sus efectos?
-
¿Qué estrategias o espacios “sin pantallas” podemos fomentar en el hogar o la escuela para favorecer la conexión humana?
-
¿Cómo acompañar a los jóvenes para que el dispositivo sea una herramienta, no un escape ni una cárcel emocional?
Enlace al artículo original:
“Adicción al teléfono: qué secuelas deja en el cerebro adolescente, la pantalla y por qué están conectados y aislados”, publicado por Federico Kruger en MDZ.
Este contenido fue adaptado para rosarioeduca.org con fines de divulgación. Los resúmenes y reflexiones fueron elaborados de modo original. Invitamos a leer el artículo completo desde la fuente original.




